Atención Por Favor.

Ante todo nos dirigimos y agradecemos a todos por la ayuda que nos dan con este blog ya sean seguidores, oyentes del programa de radio y por sobre todo a todos aquellos propietarios de webs, blogs, libros y todos los lugares donde han obtenidos la información y nos han acercado a nuestro mail para que podamos publicarlas en este humilde blog, para que todas las semanas desde hace ya 7 años podamos compartir en dos emisiones las tantas historias, enigmas y misterios del universo que se van pasando de generación en generación y así reflejar esas viejas leyendas, historias, enigmas y misterios que de niños oímos mas de una vez y que nos asustaban en algunos casos como también en otras nos enseñaban a valorar y respetar esas narraciones.

Desde ya les agradezco a todos y pido disculpas si no se agrega la fuente por que muchos correos no la poseen y para no cometer errores no se agrega pero en este pequeño equipo estamos muy agradecidos para con todos. Muchísimas Gracias a todos en general por su valiosa información y por su cordial atención.

Equipo Infinito.

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sábado, 11 de noviembre de 2017

La Manzana Del Diablo

Esta es una historia algo espantosa que se cuentan por estos lares y que tiene que ver directamente con el diablo. En un pueblo pequeño a la orilla de una transitada carretera, vivían dos hermanos, los cuales se encontraban solos en casa por que sus papas salieron de imprevisto a otra ciudad, ya que un familiar cercano se encontraba muy enfermo.

Eran los típicos adolescentes que hacían todo tipo de cosas indebidas, tomaban alcohol, fumaban e inclusive en varias ocasiones se llegaron a drogar y como en ese tiempo sus papás no estaban, los vicios estaban en su mayor apogeo.  Un día, se les ocurrió armar una fiesta, les avisaron a todos sus amigos, compraron muchas bebidas y comida, y al caer la noche la música se escuchaba en todo el pueblo ni que decir de la luminaria y la pirotecnia que estremecía a todos los asistentes al festejo.

Era de madrugada y la fiesta parecía no tener fin, el ruido era tan insoportable que un grupo de vecinos se pusieron de acuerdo para ir hacia ese lugar para parar por completo el festejo. Poco tiempo después llegaron y de forma abrupta comenzaron a correr a todos los jóvenes, pero inesperadamente uno de ellos, saco un arma y disparo en varias ocasiones a los invasores.

La fiesta se salio de control, todos corrían por sus vidas, a lo lejos se escuchaban varias detonaciones de arma de fuego y el único refugio era el imponente bosque. Nadie en ese momento tenia idea de que sucedía, los hermanos no pensaron dos veces y salieron corriendo a esconderse al bosque. Durante su trayecto, encontraron una pequeña guarida en la raíces de un gran árbol, en donde esperaron a que pasara el revuelo.

Al salir de la guarida, los jóvenes se toparon con un hombre desconocido a quien nunca lo habían visto por el pueblo. El, de aspecto demacrado como de un vagabundo, les dijo “¿Quieren una manzana?, yo tengo muchas en mi morral”, ellos al principio dijeron que no y le sacaron la vuelta al hombre, pero al ver que después de un largo camino, el todavía los seguía a poca distancia, decidieron aceptar su ofrecimiento.

El hombre les dio unas ricas y jugosas manzanas rojas a los hermanos, quienes no tardaron en darle el primer mordisco. Después de eso el vagabundo sonrió de forma malévola y sin salir ninguna palabra más de su boca, desapareció entre el denso bosque. Rápidamente los jóvenes comenzaron a sentirse raros y en menos de un parpadeo cayeron estrepitosamente al suelo, al parecer envenenados por las manzanas.

Después de eso, nadie jamas los volvió a ver y algunos cuentan que el diablo en el cuerpo de un hombre, enveneno a los hermanos para llevarse sus almas consigo en busca de sus próximas victimas.

La Runamula

Los primeros registros que se tienen acerca de este mito se obtuvieron de la época en la que los soldados españoles y portugueses comenzaron a recorrer la región por primera vez.

Se dice que las chicas nativas que eran conquistadas por algún integrante de la milicia española, se transformaban inmediatamente en un monstruo que posee el cuerpo de una mula, pero el torso y el rostro de una mujer.

Esta criatura vaga por las noches asustando a los campesinos con sus fuertes relinchidos y el profundo eco que producen sus cascos al galopar. 

Si la bestia era capturada, inmediatamente se le conducía con un curandero, quien literalmente le “sacaba el demonio” y la retornaba a su condición original. Desafortunadamente, estas prácticas no siempre daban resultado, por lo que en algunas ocasiones la muchacha terminaba muriendo durante el “proceso de salvación”.

Mito de Lycaon el Primer Hombre Lobo

Lycaon el primer hombre lobo, del que se conoce, de acuerdo a la mitología Griega, cuenta era el rey de Arcadia y que en un arrebato de superioridad se enfrento al dios Zeus, haciendo como es,  lo que se le conoce como hombre lobo.

Se dice que al día de hoy, y mas en la Europa del Este, la secta de hombres lobos aun esta vigente y siguen haciendo de la suyas, secuestrando a personas inocentes y ofrendando las  a sus dioses, y en base a estos mitos les contare una historia que nos ha llegado de una persona que pudo huir de las garras de estos hombres lobo.

Agustin Melgar, siempre había sido fanático de todos los mitos y leyendas que conciernen a los hombres lobos, y con descendencia de uno de los países en donde se habían escuchado rumores de los hombres lobo, decidió partir a Bulgaria.

Llegando como todo extranjero, el idioma fue un impedimento, pero se defendía con el poco ingles que tenia, a santos y señas, logro dar con una persona que hablaba su idioma, que casualmente era de su país, Argentina y que logro tener una excelente comunicación.

Ella le empezó a enseñar todas las costumbres y lugares turísticos, pero al momento de empezar a cuestionar la veracidad de los hombres lobos, cambio radicalmente, al grado de pedirle que consiguiera otro guía.

El no acepto y le prometió que no seguiría buscando, y ella siguió con el, al paso de unos días, de estar en la recamara de su hostal, amaneció en el bosque amarrado de manos y pies, desnudo y solo, a lo lejos se veía venir una persona, y era la guía, su compatriota, pero no llegaba a salvarlo, llegaba a sacrificarlo, ya que ella pertenecía a dicha secta.

El como pudo se soltó, y logro llegar a la carretera, para poder pedir ayuda, al llegar a su cuarto del hospedaje, vio que todos se le quedaban viendo, ahora todos eran sospechosos de ser de dicha secta, lo que fue suficiente, para recoger sus cosas y regresar a su natal Argentina.

jueves, 9 de noviembre de 2017

El Tatuaje

“El sesos” era un chico desadaptado que trataba a toda costa de ser aceptado en la pandilla del barrio para tener los mismos privilegios que ellos. Llamar la atención de estos secuaces no era nada sencillo, pero al verlos todos tatuados, y él con su cuerpo limpio, quiso comenzar por ahí, no debía ser un tatuaje cualquiera, tenía que ser algo de impacto.

Fue a la biblioteca de su abuelo, recordando que una vez lo encontró viendo un libro con imágenes muy descriptivas de demonios, él le dijo que jamás lo tocara, lo cual ahora lo motivó a pensar que era justo lo que necesitaba. Del libro no pudo comprender ni una palabra eran solo símbolos, pero tomó una muy buena fotografía de  la imagen que le pareció más aterradora.

Con toda seguridad se la mostró a la joven de la sala de tatuajes, cuando ella le preguntó sobre su significado y si estaba seguro, el solo dijo que le pagaba para que lo tatuara, no que lo interrogara. Ella no hizo más que acceder entonces, a petición del cliente, solo tinta negra. Después de unas horas salió muy contento con su demonio en el brazo.

La imagen era aterradora ante sus ojos, viéndolo en el espejo se sentía orgulloso de aquel cuerpo fornido y peludo, con cuernos largos y ondulados, de rostro hinchado, coronado con una cinta de fuego, negro y amenazante, con alas de murciélago, descansando sus garras sobre una montana de cráneos humanos, mientras balanceaba su larga cola alrededor de su cuerpo…

No pudo esperar y cuanto antes salió a presumir su tatuaje, usando solo una camiseta de tirantes. A los demás jóvenes no les pareció tan impresionante, era para ellos “Solo el diablo de las películas”, tras las burlas de ellos, el sesos regresó a casa molesto, peleando con su tatuaje, diciéndole que era una porquería… en un par de segundos la carne del brazo empezó a quemarse, podía ver el fuego de la corona arder e irse extendiendo, intercambiando la tinta por líneas de fuego de color rojo intenso que lo quemaba hasta hacerlo gritar, el fuego se extendió entonces por todo el cuerpo, dibujándolo como si el mismo fuese el demonio entero, en su espalda marcó las alas, en los pies sus garras, la cola la intercaló por las piernas…

Al día siguiente el sesos se veía diferente, en su cara había una sonrisa que nadie le conocía, fue donde los muchachos de nuevo y dijo –Vengo a hacerles pagar sus ofensas- cuando todos ellos echaron a reír, un fuego intenso salió debajo de la ropa del tatuado, marcando su cara con el rostro del demonio, mientras una cola comenzaba a ondearse por detrás de su cabeza, unas alas huesudas y maltratadas se entendían a lo ancho de la calle, en una llamarada intensa, el sesos desapareció, y quedaba frente a ellos solo aquella figura del tatuaje vuelta a la vida.

Con su cola aun ondeante atravesó a dos de ellos, clavándolos en la pared a 3 metros de altura, cuando los demás intentaron correr, cerró sus alas, atrapándolos dentro, resoplando fuego, convirtió aquello en un horno y sus cuerpos en cenizas, dejó caer entonces los que sujetaba con la cola, para estrellarse contra el piso rompiéndose como una sandia, desparramando todo lo que tenían dentro. Con sus propias entrañas hizo un lazo, con el que atrapó a un par que había escapado, para luego terminar con el resto partiéndolos en dos con sus cuernos.

En los Ojos de Isabel

Isabel había vuelto de la capital después de estudiar enfermería, pues en su pueblo había muchas emergencias médicas y poca gente capacitada para atenderlas, el doctor era ya mayor, y la gente aun en estas fechas prefería ir con los curanderos. Ella había perdido a su primo más cercano dos años atrás, por una infección simple que sus padres prefirieron tratar con los curanderos y no con el doctor. Sin duda el joven se habría salvado con un par de inyecciones. Tras esta molestia estudio lo más adecuado a su alcance, una carrera de medicina era muy lejana a sus posibilidades, pero la enfermería le ayudaría a ir adentrándose en este mundo.

Durante muchos meses fue bastante complicado tener pacientes regulares, pero con la confianza que muchos habitantes del pueblo le tenían a Isabel ella les mostró las ventajas de la medicina y se ganó el título de “La doctorcita” si aún serlo, pero iba logrando su propósito poco a poco. De pronto las cosas empezaron a cambiar a su alrededor, en medio de la noche tocaban a su puerta, cuando ella abría no era nadie, horribles pesadillas invadían sus sueños, se sentía siempre observada, e intranquila.

Aunque vivía aun con sus padres, un miedo incomodo se apoderó de ella poco a poco. Pensó estar sufriendo epilepsia, pues al encontrarse sola, su cuerpo se ponía rígido, levantándose de manera bruscamente de la cama. Se lo dijo al doctor, pero este no pudo encontrar nada malo en ella. En unos cuantos días en los ojos de Isabel podía apreciarse una tristeza profunda y algo de decepción.

No quiso salir de su cuarto, ni siquiera para bañarse o comer, permanecía en la oscuridad impidiendo la entrada de los demás, cuando por fin alguien pudo verla, ella lucia sucia, su bata blanca era ahora gris, rota, con sangre sobre ella, su cabello estaba enmarañado, a pesar de su corta edad le había salido canas, y en su cuerpo y cara tenia marcas de latigazos, su rostro se veía hinchado, la dentadura podrida, y sus ojos amarillos.



El susto de su familia fue tal, que acudieron al curandero en busca de ayuda, ya que el doctor no pudo hacerlo, este dijo que el mal que ella tenía no le correspondía, que llevara a un Padre, que como Hombre de Dios tenía más autoridad ante la desgracia de su hija.

Cuando el Padre entró a la casa, una risa macabra resonó por las paredes, un viento frio congeló la sangre de las personas alrededor, y vieron a Isabel bajar por las escaleras, pero no daba un paso, solo flotaba lentamente hacia abajo… de espaldas a los que observaban atentos… al llegar al último escalón, arqueo su cuerpo hacia atrás para ver a la gente que la esperaba, quedándole la cabeza hacia abajo, la volteó hacia arriba como si no tuviera huesos en el cuello, clavó su mirada en el Padre y corrió hacia él como un cangrejo, estando frente a él se incorporó, alcanzando una altura mayor que la que correspondía a Isabel, con voz ronca le dijo –No intervengas que esta batalla no es tuya- abriendo su boca a tamaños insospechados,  una baba verde cubrió el rostro del religioso, este sacó su frasco de agua bendita, rociándolo sobre el cuerpo extraño de Isabel decía –Vete de aquí demonio, libera a esta niña- pareció entonces despertar su ira, de un salto el cuerpo estaba pegado en la pared, escondiéndose en las esquinas, moviéndose sobre cuatro patas. Gruñía y se retorcía… hasta que su madre llena de angustia, se acercó a ella estirando su mano le dijo –Ven aquí amor- lo amarillo de sus ojos se esfumó, tomó la mano de su Madre, esta entonces la miró fijamente, nadie mas que su propia madre pudo ver en los ojos de Isabel, que cargaba consigo una profunda tristeza, y esto la había hecho presa de espíritus oscuros que aprovecharon de entrar en su cuerpo en los momentos en que estaba indefensa.

La madre comprendió la necesidad de la chica y en señal de apoyo dijo a todos los demás –Es una batalla que ella tiene que luchar, y nosotros la vamos a acompañar, pero nadie intervendrá- bajando sus cabezas, todos aceptaron la situación, estuvieron ahí para ella, dándole de comer, sirviéndole de compañía, volviendo su cuerpo a la cama cuando ella terminaba tirada por ahí… curando sus heridas, pero nadie detuvo el mal que ella tenía dentro, la dejaron luchar por si misma.

El Ojo en la Mano

La familia Pérez tomaba un fin de semana cada quince días para reunirse con sus parientes, pasaban buenos momentos compartiendo sus anécdotas y sentándose a la mesa para disfrutar los famosos guisos de la abuela, mientras ellos estaban sentados saboreando, la puerta principal se abrió de par en par dejando entrar un viento frio, que solo se fue de pasó hasta que se perdió dentro de la casa.

Nadie tomó importancia al hecho, pero desde ese día, la familia Pérez no salió de desgracias, los parientes caían como moscas, muertos en circunstancias sospechosas, los más pequeños vivían perdidos en llanto por ver cosas que los demás no veían. Muchos de ellos fueron velados con ataúd cerrado porque la expresión de horror no pudo quitarse de sus caras.

La abuela los reunió entonces, para decirles que eran presas del “Mal de ojo”, qué alguien los envidiaba tanto que les deseaba el mal a toda costa, y si no lo detenían acabaría con toda la familia. Cuando consultaron a alguien más sabio, le dijo que debían protegerse con “El ojo en la mano”, que esto los protegería de cualquier mal además les traería riqueza, felicidad y salud. De distintas formas cada uno interpretó a su manera, hubo quienes compraron un amuleto, otros usaron un guante, con el ojo pintado en el, a los extremos, alguien se lo dibujaba directamente en la mano o se lo tatuaba.

El remedio no funcionó, la familia se acabó,  quedaban ya solo cinco de ellos en menos de un año, intentaron esconderse, pero donde sea, el mal de ojo los encontrara y no había ojo en la mano que pudiera protegerlos.

Una noche Arturo uno de los pocos que quedaba en pie, era torturado por los malos espíritus que acompañaban al mal de ojo, lo ataban a su cama, dejándolo ahogarse en su propia sangre, mientras le hacían creer que era despellejado vivo, pasaban frente a él las imágenes de la muertes de todos los demás miembros de su familia, ahorcados, ahogados, decapitados, sintió que no resistía mas, pensó en dejarse morir, pero una sombra enorme pasó por la puerta, traía en sus manos una bebe, envuelta en una víbora negra, que le rozaba la mejilla con su lengua, los otros en la habitación se deslizaron también al encuentro, su torso y cara estaban formados de pedazos de piel cosidos de forma tosca, no tenían piernas, solo un polvo que se arrastraba a donde sea que la parte de arriba iba.

Arturo vio entonces con desespero como estas criaturas deseaban la piel de su bebe y babeaban sobre ella… se agitó hasta liberarse, corrió hasta donde la sombra, esta extendió la mano, hiriéndolo en el rostro, le sacó el ojo de la cuenca y cayó en la mano de Arturo, todas la criaturas voltearon sorprendidas y entonces en un grito de desesperación, fueron difuminados en la habitación.

Desde entonces hasta hoy, Arturo debe conseguir un ojo fresco para poner en su mano, y evitar que el mal de ojo llegue a su familia…

martes, 7 de noviembre de 2017

Leyenda De La Casa Sangrante

Era la madrugada del 9 al 10 de Agosto. Don Eleuterio Castaño, descubre al levantarse que el piso está lleno de algo viscoso, al iluminar el salón, ve que proviene de las paredes, aquel liquido era de un color rojizo brillante y no tardó en darse cuenta que se trataba de sangre.

Aterrorizado por la idea de que su casa estaba sangrando, tal como si tuviera vida y hubiese sido herida de alguna manera, llamó de inmediato a la Guardia Civil para pedir ayuda, pero cuando esta llegó la hemorragia se había detenido, y solamente quedaba el horrendo espectáculo de una habitación impregnada de sangre.

Igual de asombrados que el primer testigo las autoridades no hicieron más que llamar al alcalde, que al llegar notó de inmediato que nadie había exagerado el acontecimiento; las paredes estaban verdaderamente manchadas de sangre, y en el suelo había un charco. El alcalde asustado de aquella escena tan enfermiza, hizo venir urgentemente al médico de la ciudad; toda la familia se encontraba en estado de shock por haber visto la sangre brotar a borbotones desde sus paredes y estancarse en el piso de su sala.

La noticia corrió de boca en boca y los curiosos se acercaban a la casa para comprobar lo escuchado. Y efectivamente, ¡ahí estaba la sangre! en las paredes y suelos de la casa, pero a esas horas ya seca.

Aquel verano del 1985, la noticia del momento anunciaba que: “Sangre de procedencia extraña brota de las paredes y el suelo de una vivienda”. El inmueble pertenecía a la familia Castaño y estaba ubicado en el nº 28 de la C/ Gabriel y Galán en la localidad de Arroyo de la Luz en Cáceres.

Unos decían que la sangre de un matadero cercano se había filtrado por las tuberías, otros contaron que pertenecía a una de las hijas que había tenido un aborto, algunos afirmaban que los seres del más allá intentaban comunicarse con nosotros. Hubo quien propuso la teoría de que antes de la guerra, en esa misma vivienda una madre asesinó a su hijo y más tarde lo enterró en la Dehesa Boyal. Los ancianos atribuían todo a cosas esotéricas y pactos con el maligno no cumplidos. Sin importar la razón, las cosas eran bastante claras, de aquella casa había brotado sangre.

Con el tiempo, el asunto se fue olvidado sospechosamente. Todas las pruebas habían sido borradas; jamás se dieron a conocer los resultados obtenidos tras el recogimiento de muestras de sangre por las fuerzas del estado. Entonces “La casa sangrante” cayó en el olvido y nadie volvió a comentar nada sobre ella.